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A PROPÓSITO DE LA CAPTURA DE ALIAS CAMILO, QUIEN SEGÚN DENUNCIAS ESTAFABA CON FALSOS REMATES

En Colombia, los remates judiciales son una opción atractiva para aquellos que buscan adquirir bienes inmuebles (casas, apartamentos, lotes, fincas, entre otros) o muebles (vehículos, maquinarias, arte, etc.) a precios asequibles. Sin embargo, muchas personas pueden sentirse inseguros al comprar en remates judiciales debido a la posibilidad de estafas y fraudes como los ejecutados por alias Camilo recién capturado en Bogotá. A pesar de estas preocupaciones, comprar en remates judiciales es seguro, siempre y cuando se sigan ciertos cuidados y precauciones.


Foto: Alcaldía Mayor de Bogotá


En primer lugar, es importante entender que los remates judiciales son procesos legales contenidos en el Código General del Proceso (artículos 448 en adelante de ley 1564 de 2012) y regulados por el Estado Colombiano a cargo de los jueces o de las entidades con jurisdicción coactiva como la DIAN o la UGPP. El principal propósito de estos remates es recuperar la deuda pendiente de una persona o empresa, por lo que los bienes subastados están embargados y secuestrados para garantizar el recaudo, su precio de base se fija con fundamento en el avalúo catastral, de vehículos o pericial. En este sentido, los remates judiciales ofrecen una oportunidad única para adquirir bienes a precios reducidos, lo que puede resultar atractivo para muchos compradores.


Sin embargo, antes de participar en un remate judicial, es fundamental hacer una investigación exhaustiva de la propiedad o bien a subastar. Esto incluye la revisión de documentos legales como el registro, los antecedentes y la verificación de posibles gravámenes sobre la propiedad. Además, es importante estar al tanto de cualquier proceso otro judicial o actuación procesal pendiente que pudiera afectar la propiedad.


Una vez que se ha investigado la propiedad, es necesario determinar un presupuesto máximo para la oferta. Es importante tener en cuenta que los remates judiciales a menudo atraen a muchos compradores, lo que puede generar una competencia y elevar el precio de la oferta. Por esta razón, es esencial establecer un límite de gasto y no excederlo, incluso en caso de que la propiedad sea de gran interés.


Otro cuidado importante es estar presente en la subasta y, preferiblemente, visitar la propiedad antes de la subasta. Esto permitirá al comprador tener una idea clara de la condición actual de la misma. También es esencial conocer las condiciones y requisitos de pago establecidos por el juez a cargo del remate, lo que incluye inicialmente la constitución de un depósito bancario como garantía de seriedad de la oferta a presentar. Es de mencionar que dicho depósito será devuelto sin ningún descuento a los postores que resulten vencidos o en el caso de que no se lleve a cabo el remate.


Por último, es fundamental contar con la asesoría de un abogado especializado en derecho inmobiliario o procesal antes de participar en un remate judicial. Un abogado puede ayudar a los compradores a comprender los procesos legales involucrados en los remates judiciales y evitar errores que puedan comprometer con la compra.


En conclusión, los remates judiciales en Colombia ofrecen una oportunidad única para adquirir bienes a precios asequibles, lo recomendable es adquirirlos con al menos un 30% por debajo de su valor comercial. Aunque existen riesgos asociados con la compra en remates judiciales, es posible minimizarlos siguiendo cuidadosamente los procedimientos establecidos y trabajando con un abogado de confianza. Si se toman las precauciones adecuadas, comprar en remates judiciales puede ser una opción segura y rentable para aquellos que buscan adquirir bienes inmuebles o muebles a precios muy reducidos.

Gerly Pulido Olave

Abogado,

Especialista en Derecho Procesal

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