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¿Quieres comprar en remate pero sientes "miedo"?




<<El mundo no cambia frente a tus ojos, cambia a tus espaldas>>. Terry Hayes


Sentir temor hacia lo desconocido es normal, similar a la sensación en tu primer trabajo o negocio...¿recuerdas como lo superaste y ahora eres un experto y dominas el tema?


La respuesta mas probable está fundada en la experiencia, otra no menos importante tiene que ver con la capacitación, la formación de competencias (habilidades + conocimiento).


En algunos momentos te has preguntado porque otros hacen estas u otras actividades con relativa facilidad o destreza, tratándose de remates judiciales la cosa no es distinta, entonces, ¿Porqué un pequeño grupo de personas puede comprar remates y tu no?.


18 años atrás, solo tomé la decisión de comprar remates, después de leer el libro de Roberth Kiyosaki "Padre Rico, Padre Pobre", no tenía dinero, pues, venía de quebrar con una empresa de distribución de dulces, convencido de que la pobreza no sería mi destino, que no entregaría mis armas sin haber peleado, me motivaron a investigar, a leer la escasa información sobre remates en donde rondaban estafadores por montones, falsos asesores. ¿Cómo aprender?, quedaban pocas opciones, consultar un abogado no resolvía el problema porque los pocos que dominaban el tema querían cobrar altos honorarios pero no enseñar. Al final, el camino autodidacta me condujo a los códigos civil y de procedimiento (hoy en día Código General del Proceso), de su mano me adentré en el mundo de la compra en remate, estudiar derecho surgío años mas tarde, queda un interrogante: ¿la plata para comprar?, bueno... en otro blog les contaré como ingresar a la compra en remate si no tienes recursos.


Cuando desarrollé el curso "Como comprar remates", pensé todo el tiempo en "democratizar" el acceso a la información, ligado a nuestro derecho de acceso a la Administración de Justicia, visto en el artículo 229 de la Constitución Política Colombiana, espero que quienes ingresen a subastar no tengan que aprender "a punta" de ensayo y error", aunque los errores cometidos gracias a Dios (o la idea que tengas de él), no costaron dinero, solo tiempo.


Gerly Pulido Olave







 


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